Hayek y el desempleo

HAYEK Y EL DESEMPLEO

Fuente: F.A.Hayek, ¿Inflación o pleno empleo?, Madrid, Unión Editorial, 1976

Friedrich A. Hayek, el economista británico al que se concedió el premio Nobel de ciencias económicas en 1974, se ha distinguido por sus posturas críticas hacia lo que durante muchos años ha sido la concepción más aceptada del desempleo y la inflación.

Se transcriben aquí algunas ideas suyas vertidas en sendos artículos publicados en The daily telegraph en octubre de 1974, bajo el título: "La inflación, camino hacia el desempleo".

- "Siento decir que la responsabilidad de la inflación que sufre el mundo corresponde de manera total e insoslayable a los economistas, o al menos a aquella mayoría de mis colegas que han seguido las enseñanzas de lord Keynes. Lo que se padece no es otra cosa que las consecuencias económicas de aquellas doctrinas.  Fue por consejo e incluso instancia de los discípulos de Keynes por lo que los gobiernos financiaron una parte cada vez mayor de sus gastos mediante la creación de moneda a una escala que cualquier economista solvente anterior a Keynes habría predicho que causaría exactamente el tipo de inflación en el que hemos venido a caer. Y lo hicieron así en la creencia errónea de que se trataba de un método tan inexcusable como efectivo a largo plazo para conseguir el pleno empleo."

- "La idea de que, mientras hubiese desempleo, el déficit presupuestario era no sólo inofensivo, sino loable, resultó, como es natural, muy del gusto de los políticos. Sus defensores han mantenido siempre que un aumento del gasto total condujese a un incremento del empleo no podía ser considerado inflacionario; y aún ahora, cuando el alza constante y acelerada de los precios ha desacreditado un tanto esa opinión, se tiene por válida la excusa de que una inflación moderada es el insignificante precio que se ha de pagar por el pleno empleo: Más vale un 5% de inflación que un 5% de desempleo, acaba de decir el Canciller alemán."

- "Esto persuade a la mayoría de la gente, que no ve el grave daño que ocasiona la inflación. Puede creerse, e incluso lo han sostenido así algunos economistas, que su único efecto es una cierta redistribución de las rentas, de modo que lo que unos pierden lo ganan otros, mientras que el desempleo supone necesariamente una reducción del total de las rentas reales."

- "Pero esto pasa por alto el daño principal de la inflación, que no es otro que el de provocar en toda la estructura económica una distorsión, un desequilibrio que más pronto o más tarde hace inevitable un desempleo mayor que el que se intentaba prevenir con esa política. Y ocurre así porque la inflación lleva cada vez más trabajadores a empleos que dependen de ella, de su continuación e incluso de su aceleración. El resultado es una creciente inestabilidad en la que una parte cada vez mayor del empleo se encuentra en esas condiciones, y en la que cualquier intento de moderar la inflación lleva inmediatamente a un desempleo de tal magnitud que las autoridades lo abandonan rápidamente para volver a la senda inflacionaria.(...)" 

- "Pero este proceso no puede continuar indefinidamente, dado que una inflación acelerada va muy pronto a dar en la completa desorganización de las actividades económicas. Es un resultado que tampoco puede evitarse con el control de precios y salarios mientras siga aumentando la cantidad de moneda en circulación, pues los empleos creados por la inflación dependen de la continua alza de precios y desaparecen tan pronto como este incremento se detiene. Una inflación "reprimida", aparte de desorganizar la actividad económica aún más que la abierta, no tiene siquiera la ventaja de mantener el empleo creado por ésta."

- "Para ver claramente las causas de nuestros quebraderos de cabezas es necesario comprender el error capital de la teoría que ha venido guiando la política monetaria y financiera durante el último cuarto del siglo XX. Me refiero a la idea de que el fenómeno del desempleo es debido a la insuficiencia de la demanda total y puede remediarse mediante el incremento de esa demanda."

- "La explicación resulta verosímil por ser cierto que el desempleo se debe en parte a esa causa, y que un aumento de la demanda total provocará en la mayoría de los casos otro pasajero en el empleo. Pero no todo el desempleo es debido a una demanda insuficiente, ni desaparecería si esa demanda fuese mayor. Y, lo que es peor, gran parte del empleo que un incremento de la demanda produce en los primeros momentos no puede mantenerse con sólo que la demanda conserve ese nivel, y exige su continuo aumento.

- "Este desempleo que temporalmente "remediamos" mediante la inflación, pero que a la larga agravamos con ella, se debe a la mala utilización de los recursos que la misma inflación provoca, y sólo puede evitarse mediante la transferencia de trabajadores de los puestos en los que hay exceso de oferta a aquellos en los que escasea. En otras palabras, el continuo ajuste de la mano de obra de todo tipo a los cambios en la demanda exige un auténtico mercado de trabajo en el que todos los salarios sean determinados por la oferta y la demanda. (...)"

- "Si queremos evitar ese destino, la caída en el totalitarismo, lo primero es enfrentarse con los hechos, y hacer comprender a la mayoría que, después de los errores cometidos, no está en nuestra mano conservar ininterrumpidamente el pleno empleo. Ningún economista que haya vivido la experiencia de los años treinta dudará de que el desempleo extenso y prolongado es una de las peores calamidades que pueden abatirse sobre un país. Pero lo único que hoy está en nuestra mano es evitar que llegue a hacerse demasiado amplio y prolongado, y procurar que no pase de ser el inevitable período de transición a una situación en la que de nuevo podemos esperar conseguir la razonable meta de un nivel de empleo alto y estable."

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