Apuntes sobre desempleo

APUNTES SOBRE DESEMPLEO

Comenta el ex Presidente de VISA-España que el desempleo está íntimamente relacionado con la competitividad de sus empresas y ésta, a su vez, depende a corto plazo de la evolución de sus costes salariales. Estos costes están influenciados muy fuertemente por condicionantes nacionales (seguros sociales, cargas impositivas, legislación laboral); pero, además, en el entorno global de cualquier empresa existe un condicionante de la máxima importancia: el volumen global de la demanda de bienes y servicios, tanto a nivel nacional como internacional.

Admitamos, sin entrar en más detalles, que el gobierno, mediante aumento del gasto público, creación monetaria o simplemente decretando aumentos de salarios, consigue que se incremente la demanda global de bienes y servicios en el país. Se habrá producido también como consecuencia de esas medidas, un incremento de la inflación; pero el aumento de la demanda global habrá aumentado la demanda de trabajo por parte de las empresas, por lo que disminuirá el desempleo. Se establece así, indirectamente, una relación entre niveles de inflación y niveles de desempleo: a mayores niveles de inflación corresponden menores niveles de desempleo, y viceversa. Es lo que se ha llamado la curva de Phillips, por ser el economista británico A. W. Phillips quien primero presentó esa relación en 1958.

Curva de Phillips (A mayor inflación, menor desempleo): La curva de Phillips establece una relación entre la inflación y el desempleo. Hace falta un desempleo alto para reducir la inflación, o una inflación cada vez mayor para reducir el desempleo. Esto inspiró a los gobiernos la idea de que podían comprar empleo más alto con algo más de inflación, o una mayor estabilidad de precios con algo más de paro.

Sin embargo, pronto hubo que desengañarse sobre la posibilidad de mantener niveles altos de empleo aumentando la inflación. Porque al incrementarse los precios y los salarios a la misma velocidad, no se aumentaba realmente el poder adquisitivo y, por lo tanto, la demanda. Cuando la gente espera que los precios suban (o sea, cuando tiene expectativas de mayor inflación), consigue, bien por la vía de cláusulas de "indiciación", bien dentro de los convenios, que los incrementos de salarios correspondan a la inflación esperada; y así todo sigue igual, sólo que con niveles de inflación más altos. Puede incluso ocurrir, y de hecho ocurre, lo contrario: porque cuando los gobiernos constatan que la inflación se les va de las manos, suelen aplicar medidas económicas restrictivas, que tienen un impacto pequeño sobre la inflación a corto plazo pero conducen rápidamente a niveles elevados de desempleo. En estos últimos años han coexistido tasas de inflación muy altas con tasas de desempleo en constante aumento.

La tasa natural de desempleo (Milton Friedman)

Una de las contribuciones más importantes que ha hecho el profesor Milton Friedman a la ciencia económica es el concepto de tasa natural de desempleo.

El profesor Friedman argumenta que, al incrementarse la inflación, se produce rápidamente un ajuste de las expectativas de los empresarios y trabajadores sobre el crecimiento de los precios y que, si se deseara mantener el desempleo a un nivel determinado, sería necesario incrementar la inflación de forma acelerada. Como esto no es posible, el desempleo se sitúa a la larga a un nivel compatible con una tasa de inflación constante y ese nivel depende de factores económicos: la efectividad del mercado de trabajo, el grado de competencia o monopolio existentes en el sistema económico, las barreras o facilidades que existan respecto al desplazamiento del trabajador a nuevas ocupaciones, el nivel de seguro de desempleo o de asistencia social y el paro tecnológico. Por último, en países con importantes diferencias de estructura económica entre las diversas regiones, la existencia de niveles contractuales o legales de salarios a escala nacional puede conducir a una tasa natural de desempleo elevada en las regiones con niveles de productividad más bajos.

El concepto inicial de Friedman ha evolucionado para tener en cuenta los factores que hemos mencionado y cualquier otro factor que afecte de forma estable a la relación entre demanda y oferta de trabajo (como, por ejemplo, la existencia o no de una política de rentas, el consenso social, etc.).

Pero, lo que debe tenerse presente es que, en cada país y en cada momento, existe una tasa "natural" de desempleo que sólo evoluciona de forma gradual y que es inútil intentar cambiar mediante políticas de tipo coyuntural.

Desempleo y balanza de pagos

Quizás una de las razones por las que ha cambiado la relación entre inflación y desempleo sea que la mayor parte de las economías son ahora mucho más abiertas que en el pasado a las relaciones económicas con otros países.

En una economía cerrada, es decir, con pocas relaciones con el exterior, la inflación puede parecer preocupante en sí, pero se puede permitir que alcance niveles relativamente altos sin que se produzca ninguna catástrofe. Sin embargo, en una economía abierta se presenta de inmediato un problema que impide disminuir el desempleo por la vía de la inflación: al aumentar los costes de producción, las empresas nacionales se hacen menos competitivas respecto a las de otros países y se produce un inmediato aumento de las importaciones así como una disminución de las exportaciones. El resultado es que el aumento de la demanda acompañado de inflación no conduce a una mayor producción nacional y un menor desempleo, sino todo lo contrario: la producción nacional disminuye, el desempleo aumenta y se produce un déficit de balanza de pagos.

Los gobiernos reaccionan casi siempre con energía ante un déficit de balanza de pagos; porque, en el límite, es la propia solvencia del país lo que está en juego.

Competitividad internacional

La insuficiencia de demanda, la inflación y los déficits de balanzas de pagos han sido determinantes en el dramático crecimiento del desempleo. En esos aspectos, la situación no es muy diferente de otras crisis históricas. Cada país, situado en un contexto internacional desfavorable, intenta sobrevivir a costa de los demás y para ello no tiene más remedio que mantener el crecimiento de sus costes salariales por debajo del de los otros, o disminuir todavía más la demanda interior para importar poco y exportar mucho.

Es decir, las economías nacionales, ante la competencia de los demás países, tienen que intentar lo mismo que las empresas, que se ven obligadas a aumentar su productividad ante la competencia de los demás (y, por lo tanto, a mejorar su competitividad, reduciendo plantilla si aumentan en exceso sus costes salariales).

Aunque parezca muy severo el análisis, en realidad los gobiernos sólo disponen de dos procedimientos de efecto rápido en esa lucha por la competitividad respecto a otros países: la restricción monetaria o la disciplina salarial pactada.

Factores que agravan el problema del desempleo

Coyunturales

Recesión mundial, políticas económicas erróneas, basadas esencialmente en restricciones monetarias y elevados tipos de interés, actitudes proteccionistas, pesimismo en medios empresariales.

Estructurales

Aumento de la población en edad activa, incremento de la oferta de trabajo femenino, desajustes entre la oferta y la demanda de trabajo como consecuencia de los avances tecnológicos, mecanismos de protección social.

El desempleo tecnológico

La sustitución del hombre por la máquina ha sido, desde los inicios de la Revolución Industrial en el siglo XVIII, una oportunidad y una amenaza constantes. Es una oportunidad porque, sin ella, no se habrían producido los incrementos de productividad que han permitido a la población de los países más avanzados centuplicar su nivel de vida. Es una amenaza porque, si se produce bruscamente y en períodos de crisis, puede contribuir al desempleo de forma importante.

La revolución inteligente

La aparición de máquinas con capacidad de memoria e inteligencia permite realizar tareas que estaban reservadas exclusivamente para los seres humanos. ¿Qué implicaciones tendrá esto sobre el empleo? Desde luego, muy importantes en cuanto a su composición: en ciertos sectores o tipos de actividad los incrementos de productividad harán disminuir el empleo. Pero también se producirán efectos contrarios en otros sectores. Para empezar, la producción, distribución y mantenimiento de estas nuevas máquinas requerirán mano de obra. Pero también su utilización requiere nuevas especialidades (analistas, programadores, operadores, etc.). No debe olvidarse, por otra parte, que la tecnología inteligente no sólo incide en los instrumentos de producción, sino en toda una nueva gama de bienes de consumo que abren nuevos sectores de demanda y de posibilidades de producción.

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